Aliviar el estrés en el trabajo

Maneras de aliviar el estrés en el entorno laboral

Hombre en un lugar de trabajo jugando con un cubo de Rubik

Vivimos en un mundo donde todo va de prisa y el estrés puede venir de cualquier sitio. Tanto en casa como en el trabajo, los efectos que genera el estrés a largo plazo —problemas físicos de salud, problemas de concentración, ansiedad, depresión, ira e incluso el suicidio— pueden se devastadores.

Si bien el matrimonio, el divorcio y las mudanzas son a menudo los tres factores más estresantes de la vida moderna, el estrés en el lugar de trabajo les sigue muy de cerca. De acuerdo con un estudio de la American Psychological Association realizado en el año 2008, el 74% de las personas encuestadas informaron que el trabajo es la fuente de estrés más importante de sus vidas.

Si bien las personas pueden fortalecerse en situaciones de mucho estrés, ignorar el estrés a largo plazo en el lugar de trabajo puede dañar tu salud y tu carrera profesional.

Aun así, controlar el estrés no es imposible. Hay muchos cambios que puedes hacer para controlarlo.

Cambia tus hábitos en el trabajo: Mientras que la presión en general, las fechas límite, el aumento de las responsabilidades y el miedo a ser despedido pueden contribuir a generar una atmósfera tensa, eso no significa que debas permanecer pasivo en el lugar de trabajo. Aquí hay algunos cambios que puedes hacer y que podrían ayudar:

Conócete a ti mismo: A menudo ni siquiera somos conscientes del estrés al que estamos sometidos o, si lo somos, no sabemos qué lo origina. Trata de estar en sintonía con tu cuerpo y tus emociones mientras trabajas. ¿Tu frecuencia cardíaca se dispara en ciertas situaciones? Tenlo en cuenta. ¿Te encuentras particularmente agresivo o enojado cuando estás con algunas personas? Tenlo en cuenta. ¿Hay alguna responsabilidad de que te cause sudor frío? Tenlo en cuenta. Una vez que conozcas los factores específicos que provocan el estrés, es posible que puedas hacer algo al respecto.

Trabaja en tus destrezas de comunicación: Hablar de tus problemas con un gerente o compañero de trabajo de forma calmada y razonable puede ayudarte a reparar relaciones interpersonales y, a la larga, reducir la tensión en el entorno laboral. Si tienes algún enfrentamiento acalorado o emocional, tómate un tiempo y continúa con la conversación más tarde.

No seas excesivamente negativo hacia tus compañeros de trabajo, aunque no estés de acuerdo con ellos. Y si tienes alguna queja o problema, prepara con anticipación lo que quieres decir. Comunicar tus pensamientos y sentimientos de forma exitosa puede aliviar enormemente el estrés.

Realiza ejercicios de respiración profunda: Podrías no saberlo, pero cuando estás ansioso o estresado tu respiración es superficial e irregular. Esto va en detrimento tuyo, ya que la respiración irregular puede causar aún más estrés.

Tómate unos pocos minutos cada día para concentrarte en respirar profundamente. No solo te calmará, sino que te aclarará la mente y te ayudará a trabajar.

El asesoramiento, el yoga y la meditación ofrecen métodos específicos para la respiración profunda, pero la idea generalmente es la misma. Mientras estés sentado derecho, haz respiraciones largas y profundas por la nariz y luego exhala lentamente por la boca. Haz esto durante varios minutos; puedes intentar cerrar los ojos también. Te asombrarás de lo efectivo que puede ser.

Cambia tu hábitos fuera del entorno laboral: Es posible que la rutina y los hábitos diarios, indiscutidos y adquiridos a lo largo de los años, aporten una cantidad intolerable de estrés. Algunas veces los aspectos más simples de nuestra vida son los que necesitan renovarse.

Duerme más: La falta de sueño y el estrés van de la mano y, de hecho, forman un círculo vicioso en el que un problema impulsa y contribuye al otro. Necesitamos dormir para descansar y procesar el estrés. Sin embargo la tendencia va en la dirección opuesta. Una encuesta de la National Sleep Foundation realizada en el año 2005 muestra que los residentes en los Estados Unidos duermen, en promedio, 2 horas menos que en el siglo 19 y una hora menos que hace 50 años. En general, los adultos necesitan dormir de 7 a 9 horas por noche.

Haz más ejercicio: Las personas tienen una habilidad incorporada para luchar contra el estrés: el ejercicio físico. Los científicos y los profesionales de la atención médica prácticamente son unánimes al promocionar los beneficios de una rutina regular de ejercicio físico. Correr, andar en bicicleta, nadar, caminar o simplemente hacer cualquier cosa que eleve el ritmo cardíaco, aumentará la producción de endorfinas de tu cerebro y mejorará tu humor.

Sal temprano a trabajar: Puedes pensar sobre ti mismo que siempre estás sin parar, pero apresurarse para llegar al trabajo no es una buena forma de comenzar el día. Intenta este experimento: Sal de casa 15 minutos antes del horario habitual de salida por una semana y ve el efecto que esto causa.