Consejos sencillos para aliviar el estrés laboral

Consejos sencillos para aliviar el estrés laboral

Hombre en un lugar de trabajo jugando con un cubo de Rubik

¿Cómo se reduce el estrés laboral?

Vivimos en un mundo donde todo va deprisa y el estrés puede venir de cualquier sitio, incluido el lugar de trabajo. Los efectos que genera el estrés a largo plazo —problemas físicos de salud, problemas de concentración, ansiedad, depresión, ira e incluso el suicidio— pueden ser devastadores.

Si bien el matrimonio, el divorcio y las mudanzas son a menudo clasificados como los tres eventos más estresantes de la vida moderna, el estrés en el lugar de trabajo les sigue muy de cerca. De acuerdo con un estudio de la American Psychological Association realizado en el año 2017, el 61% de las personas encuestadas informaron que el trabajo es la fuente de estrés más importante de sus vidas.

Si bien es cierto que las personas pueden nutrirse de situaciones de mucho estrés, ignorar el estrés prolongado en el trabajo puede dañar tu salud y tu carrera profesional.

Aun así, controlar el estrés laboral no está fuera de tu alcance.

Hay muchos cambios que puedes hacer para ayudar a controlarlo. Cambiar tus hábitos y rutina diaria tiene también el beneficio de reducir el riesgo de lesiones por esfuerzos repetitivos.

Cambia tus hábitos en el trabajo.

Mientras que la presión en general, las fechas límite, el aumento de las responsabilidades y el miedo a ser despedido pueden contribuir a una atmósfera generalmente tensa, eso no significa que tengas que permanecer pasivo en tu lugar de trabajo. Aquí hay algunos cambios que puedes hacer y que podrían ayudar:

  • Conócete a ti mismo: A menudo ni siquiera somos conscientes del estrés al que estamos sometidos o, si lo somos, no sabemos qué lo origina. Trata de estar en sintonía con tu cuerpo y tus emociones mientras trabajas. ¿Tu frecuencia cardíaca se dispara en ciertas situaciones? Tenlo en cuenta. ¿Te encuentras particularmente agresivo o enojado cuando estás con algunas personas? Tenlo en cuenta. ¿Hay cierta responsabilidad que te causa sudor frío? Tenlo en cuenta. Una vez que conozcas los factores específicos que provocan el estrés, es posible que puedas hacer algo al respecto.
  • Trabaja en tus destrezas de comunicación: Hablar de tus problemas con un gerente o compañero de trabajo de forma calmada y razonable puede ayudarte a reparar relaciones interpersonales y, a la larga, reducir la tensión en el entorno laboral. Si tienes algún enfrentamiento acalorado o emocional, considera tomar un tiempo y continuar con la conversación más tarde.

    Sé un buen vecino en el trabajo y no seas excesivamente negativo hacia tus compañeros de trabajo, aunque no estés de acuerdo con ellos. Y si tienes alguna queja o problema que quieres plantear, prepara de antemano lo que quieras decir. Comunicar tus pensamientos y sentimientos de forma exitosa puede aliviar enormemente el estrés.
  • Realiza ejercicios de respiración profunda: Podrías no saberlo, pero cuando estás ansioso o estresado tu respiración es poco profunda e irregular. Esto va creando un proceso de empeoramiento, ya que la respiración irregular puede causar aún más estrés.

    Tómate unos pocos minutos cada día para concentrarte en respirar profundamente. No solo te calmará, sino que te puede aclarar la mente y ayudarte a trabajar.

    La terapia, el yoga y la meditación ofrecen métodos específicos para la respiración profunda, pero la idea generalmente es la misma. Mientras estés sentado derecho, haz respiraciones largas y profundas por la nariz y luego exhala lentamente por la boca. Haz esto durante varios minutos; puedes intentar cerrar los ojos también. Te asombrarás de lo efectivo que puede ser.

Cambia tus hábitos fuera del entorno laboral.

Es posible que la rutina y los hábitos diarios, indiscutidos y adquiridos a lo largo de los años, estén contribuyendo a lo que es una cantidad intolerable de estrés. Algunas veces los aspectos más simples de nuestra vida son los que necesitan renovarse.

  • Duerme más: La falta de sueño y el estrés van de la mano, y de hecho forman un círculo vicioso en el que un problema impulsa y contribuye al otro. Necesitamos dormir para descansar y procesar el estrés. Sin embargo la tendencia va en la dirección opuesta. Una encuesta de la National Sleep Foundation realizada en el año 2005 muestra que los residentes en los Estados Unidos duermen, en promedio, 2 horas menos que en el siglo 19 y una hora menos que hace 50 años. En general, los adultos necesitan dormir de 7 a 9 horas por noche.
  • Haz más ejercicio: Las personas tienen una capacidad innata para luchar contra el estrés: el ejercicio físico. Los científicos y los profesionales de la atención médica prácticamente son unánimes en promocionar los beneficios de una rutina regular de ejercicio físico. Correr, andar en bicicleta, nadar, caminar o simplemente hacer cualquier cosa que eleve el ritmo cardíaco aumentará la producción de endorfinas de tu cerebro y mejorará tu humor.
  • Sal temprano a trabajar: Puedes pensar sobre ti mismo que siempre estás sin parar, pero apresurarse para llegar al trabajo no es una buena forma de comenzar el día. Intenta este experimento: Sal de casa 15 minutos antes del horario habitual de salida por una semana y ve qué tipo de efecto esto causa.

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