Durante 24 años, Lois Crozier soñó con la vida que quería tener "algún día". Una ex analista de inteligencia del U.S. Army (Ejército de los Estados Unidos), ella ha viajado por el mundo con su esposo, Brian, un oficial de la Air Force (Fuerza Aérea). Tuvieron dos niños.
Pero en el momento de colgar las llaves de la vivienda del estilo del Medio Oeste que habían querido tener "algún día", ocurrió algo inesperado: ella se sintió sola. Brian ya se había ido a trabajar en su trabajo civil nuevo. Ella había llevado a los niños a la escuela y se sintió confundida ante un embotellamiento de minivans; todos parecían saber cuál de los carriles era para dejar a los niños y cuál era para recogerlos.
En las escuelas en las bases militares, en donde se dejaban los niños, siempre había otras madres que allí buscaban a sus amigas. —Todos aquí ya tienen sus grupos de amigos y a sus familias —pensó Crozier—. ¿A dónde voy yo ahora para encontrar aquella amiga o aquel trabajo que había querido tener algún día?
Cada año, casi 200,000 miembros del servicio militar, como Crozier y su familia, pasan por la experiencia de hacer la transición de la vida militar a la vida civil. El ajuste es duro, dice Kathy Broniarczyk del Military Family Research Institute (MFRI, o Instituto de investigaciones sobre las familias militares en español) en Purdue University. Además de estar orientándose en una comunidad nueva para ellos, tienen que buscar trabajo e ir entendiendo poco a poco cómo es el sistema civil del cuidado de la salud. Algunos también están lidiando con el efecto que los despliegues hayan tenido en ellos.
¿Quieres ayudar? Aquí tienes algunas ideas.
- Conéctate con ellos. No esperes a que llegue una familia militar a tu mundo. Pregunta para ver cómo puedes encontrar una, dice la organización sin fines de lucro National Military Family Association (NMFA). Conecta a ellos con tus grupos de viajes compartidos y grupos en línea que compartan información sobre servicios locales. Invítalos a tu casa.
- Planifica una reunión. "En las escuelas de la base, hacían reuniones sociales en torno a los helados por el único motivo de que habían niños nuevos", comenta Crozier. Esa tradición a sus hijos les deparó enseguida un grupo de amigos.
- Ayúdalos con las conexiones laborales. No olvides que ambas personas de la pareja probablemente necesitan apoyo. En un estudio llevado a cabo por la Rand Corporation, casi dos tercios de los cónyuges militares dijeron que el estilo de vida militar —con las mudanzas frecuentes y el horario exigente que tienen los miembros— había afectado de forma negativa sus propias oportunidades de carrera. Si estás contratando gente, busca candidatos a través de grupos como Military Hire (Contratación de militares) y Military Spouse Employment Partnership (Sociedad para el empleo de cónyuges militares). Fíjate en la serie del MFRI "How to help" (Cómo ayudar) para más información.
La transición de los Crozier duró tres años, comenta Lois. El momento "ajá" que ella tuvo: "Habíamos estado de vacaciones con la familia, y entré en la casa y pensé, —vaya, qué olor tan agradable. Qué bien me siento ya que estoy en casa—". Para entonces ella y Brian habían hecho buenos amigos, a los niños les iba bien en la escuela y ella había obtenido el trabajo de sus sueños como bibliotecaria en servicios de información.
"Ninguna persona que esté haciendo la transición de salir del servicio militar debería ceder en la búsqueda por aquella vida que quisieran tener algún día, porque existe", expresa ella. "Solo que puede tardar más tiempo de lo que uno esperaba".
Noviembre es el mes de la familia militar
State Farm® ha apoyado activamente a los veteranos y a sus familias por mucho tiempo. La compañía ha ganado el premio de la revista G.I. Jobs desde el 2005, el cual reconoce las compañías líderes en el apoyo a veteranos y empleados militares. State Farm es además un miembro de Veteran Jobs Mission (Misión para trabajos para veteranos), un grupo de 200 compañías del sector privado que están comprometidas a aquellos que sirven.




