Tener una casa más pequeña puede ser una manera de ahorrarte tiempo y dinero. Considera estas cinco preguntas:
¿Quieres tener más tiempo libre?
Comprar una casa más pequeña puede liberarte del tiempo que pasas dando mantenimiento a tu casa y poder dedicarte a otras cosas que disfrutas como tus pasatiempos, viajar o fortalecer los vínculos familiares.
¿Quieres reducir gastos?
Un lugar más pequeño podría ayudarte a recortar costos como los pagos de hipoteca, seguros y servicios públicos. Pero recuerda considerar los costos que conlleva la venta de una casa, incluyendo las tarifas del corredor de bienes raíces, los costos de cierre y los gastos de la mudanza.
¿Tu casa cumple con tus necesidades?
Podrías buscar una casa con los espacios habitables en un piso, un patio más pequeño o con mayor proximidad a la vida de la ciudad. Aunque podrías adaptar tu vivienda actual, mudarte a una casa más pequeña podría ser más conveniente.
¿Quieres mejorar el flujo de dinero en efectivo?
Vender tu vivienda podría darte dinero en efectivo adicional para contribuir a tus ahorros para la jubilación o deshacerte de una parte de tus gastos mensuales. Ir de una vivienda de $250,000 a una de $150,000 podría ahorrarte más de $5,000 al año.
¿Necesitas espacio para hospedar?
El tamaño adecuado de la vivienda para tu familia podría depender de si tienes previsto que tus hijos adultos u otros familiares se muden contigo o si hospedarás visitantes con frecuencia.
Al igual que con cualquier plan para el futuro, no te precipites a tomar la decisión. Enumera los pros y los contras y habla de los presupuestos, el flujo de dinero en efectivo y los planes de jubilación con tu familia y con aquellos que te asesoran financieramente.




