Buscar casa, comprarla y mudarte puede ser divertido y emocionante, pero seamos realistas: es mucho trabajo. ¿Quieres volver a hacer todo eso dentro de poco? Puede ser una buena idea considerar dónde quieres estar dentro de cinco, diez o incluso veinte años. ¿Estarás trabajando desde casa? ¿Empezando una familia? La verdad es que algunas de las personas financieramente más seguras se quedan en sus primeras viviendas durante décadas. Establece parámetros para tu búsqueda de vivienda y considera los pies cuadrados así como el número de habitaciones y de dormitorios. Toma en cuenta el tamaño de la propiedad en general y en cuánta expansión vas a poder permitirte, incluyendo costos de construcción e impuestos y seguro adicionales de la propiedad.
Considera las posibilidades... y los costos
Una vivienda de uno o dos dormitorios puede ser perfecta para ti hoy mismo. ¿Pero será suficiente espacio más adelante? ¿Está configurado el espacio de la manera que te gusta? ¿Cuánto puedes cambiar y qué tan pronto puedes permitirte esos cambios?
Incluso si tu vivienda es nueva o está en perfectas condiciones cuando te mudas a ella, las cocinas y baños probablemente requerirán remodelación, actualización o, al menos, volver a masillar y reemplazar los azulejos. El techo exterior tendrá que recibir mantenimiento y reparaciones cada cierto número de años y ser reemplazado cada 12 a 20 años, dependiendo del tipo de tejas.
A medida que crezca tu familia o cambie tu estilo de vida, es posible que quieras agregar uno o dos dormitorios, una oficina en casa, un estudio o un cuarto de juegos. También podrías querer ampliar tu cocina o incluir un pórtico, un cuarto para tomar el sol o inclusive un sauna. Las piscinas pueden ser un plus en términos de diversión familiar y deportes, pero deberás considerar el tiempo, las precauciones de seguridad, la energía y el dinero que se requieren para su mantenimiento anual, mucho más allá del costo de instalación. Si tienes niños pequeños en casa o en el vecindario, necesitarás construir una cerca u otra barrera alrededor de la piscina.
Si estás tratando de incrementar el valor de tu vivienda, asegúrate de que tus opciones para mejorar la vivienda no sean muy extravagantes o peculiares. Los proyectos con el mejor retorno de inversión generalmente son las actualizaciones de la cocina y el baño, áticos y sótanos terminados, entradas, puertas del garaje, ventanas y revestimientos exteriores. Si estás considerando expandir el tamaño de tu vivienda o añadir alguna estructura a tu propiedad, ten en cuenta que los impuestos de tu propiedad volverán a ser evaluados y que los costos de seguro también pueden aumentar.
¿Necesitas contratar un arquitecto?
Quizás no. Pero tener un arquitecto o un diseñador en un trabajo de renovación puede ser tan importante (y algunas veces más importante) como una construcción nueva. No hay dos renovaciones iguales. Tus necesidades y requisitos serán específicos al lugar y no puedes solo salir y comprar un juego de planos ya hechos cuando renuevas o añades algo a tu vivienda. Si estás haciendo una adición, necesitarás planos. A menos que tu remodelación sea puramente cosmética, necesitarás un permiso de construcción. Antes de emitir los permisos, la mayoría de los municipios requieren que presentes los planes al oficial de codificación. Los códigos nacionales, estatales y locales requieren que se respeten firmemente los reglamentos en relación con el cableado, plomería, estructura e incluso el deshecho de la basura. Si necesitas un préstamo para financiar una renovación importante, tu prestamista también podría querer ver los planos preparados profesionalmente. El listado detallado de materiales que preparan los diseñadores también es necesario para obtener estimados precisos de costos.
Muchos contratistas experimentados están tan preparados como un arquitecto para encargarse de una remodelación sencilla. Algunos tienen relaciones establecidas con oficiales de codificación locales, así que es mínimo el trámite burocrático. Sin embargo, si tienes algunas necesidades especiales o si tu vivienda tiene algunas peculiaridades, querrás utilizar las destrezas de diseño y capacitación de un diseñador profesional o un arquitecto.
Emplea a un contratista de confianza
Además de pintar, reemplazar pisos, gabinetes, tocadores o ventanas, la mayoría de las renovaciones y/o expansiones requerirán los servicios de un contratista con licencia (a menos que seas una persona con mucha destreza que gusta de hacer las cosas por sí mismo). Un proyecto grande requerirá un contratista general, quien puede contratar subcontratistas para trabajo especializado tal como plomería y electricidad. Si tienes experiencia en renovación, podrías decidir trabajar como tu propio contratista general, contratando especialistas específicos para cada trabajo.
Si contratas a un profesional, recuerda que son esenciales las referencias y las recomendaciones personales. Antes de comunicarte con contratistas, debes saber lo que quieres, al menos en un sentido general y tener alguna idea de tu presupuesto. Luego entrevista a varios contratistas para obtener una idea de las tarifas en el mercado para tu trabajo. Obtén al menos tres estimados escritos muy detallados. Una vez que encuentres un contratista o compañía que te guste, asegúrate de que te ofrezca un contrato que especifique exactamente lo que se hará, incluyendo fechas límite, pagos según los avances, los materiales exactos que se utilizarán (incluyendo hasta el número de modelo) y quién proveerá cuales materiales. Cualquier cambio en el proyecto, ya sea que tú cambies de parecer acerca de productos o que solicites proyectos adicionales, deberán generar una orden de cambio por escrito que incluya el trabajo, y materiales y costos nuevos.
Revisa tu seguro de vivienda
Una adición o renovación probablemente requerirá una actualización en tu seguro de vivienda. Ya sea que hagas o no cambios mayores durante la vida útil de tu propiedad, tus necesidades de seguro cambiarán con el paso del tiempo. Llevar a cabo una revisión del seguro de vivienda con tu agente de State Farm®, al menos una vez al año, puede ayudarte a determinar si tus pólizas de seguro y cobertura todavía tienen sentido para tu situación actual. Pregunta acerca de descuentos para cosas como sistemas de alarmas o contar con múltiples pólizas. Considera compras recientes como muebles o artículos personales y asegurar tu vivienda por el costo estimado de reconstruir y reemplazar, en vez de simplemente el valor actual de mercado. Querrás seleccionar una cantidad de la póliza igual al costo de reemplazo estimado de tu vivienda y su contenido. Revisa cuidadosamente las limitaciones de cobertura y exclusiones en tu póliza de seguro. Considera añadir mayor protección para cosas como joyas, obras de arte, colecciones, equipo musical, aparatos electrónicos sofisticados y otras cosas particularmente valiosas. Para asegurarte de que no te estás olvidando complementos importantes en tu póliza, habla con tu agente de State Farm acerca de cómo ha cambiado tu vida para asegurarte de que tu póliza de seguro se ajusta a ti, a tu familia y al ciclo de vida de tu vivienda.
Los seguros de vivienda son todo cuestión de personalización: saber lo que es adecuado para ti y trabajar con un agente que pueda hacerlo realidad. Ten en cuenta la diferencia entre el valor de mercado (lo que vale tu vivienda según el mercado de bienes raíces) y el costo de reemplazo (lo que en realidad costaría reconstruirla si perdieras todo) y disponte a reflexionar sobre la cantidad de cobertura que crees que te convendrá mejor. Luego, céntrate en analizar tu cobertura de responsabilidad civil. La cantidad de responsabilidad que necesites no solo depende del tamaño y el contenido de tu vivienda, sino también de tu patrimonio neto personal. Cuanto mayor sea tu patrimonio personal, mayor será lo que tengas que proteger y mayor la cobertura que podrías necesitar.




