La psicología del gasto

La Psicología del Gasto

Tarjetas de crédito

¿Alguna vez has comprado algo que no necesitabas? ¿Juegas a la lotería aun sabiendo que las chances de ganar son prácticamente nulas? Bueno, no estás solo.

Nuestros hábitos con el dinero no son racionales. Economistas, psicólogos y neurólogos han afirmado que la mayoría de las personas adquiere hábitos que perjudican sus finanzas, por ejemplo, tomando decisiones basadas en la emoción antes que la razón.

La mejor manera de modificar esos hábitos es entendiendo un poco más cómo se originan esas decisiones que muchas veces tomamos. A continuación, te mostramos algunos ejemplos:

Problema 1: El futuro se ve distante.

Las personas tenemos problemas a la hora de hacer juicios cuidadosos sobre el futuro, sobre todo cuando se trata de dinero. Según el concepto de "Presente sesgado", el dinero a largo plazo tiene menos peso que el dinero a corto plazo. Para nosotros, las vacaciones de este verano son algo más concreto que comprar una casa dentro de 5 años. Un economista de UCLA ha afirmado, incluso, que el idioma que hablamos afecta también a nuestro comportamiento hacia el ahorro. Los países cuyos idiomas distinguen menos el tiempo presente del futuro muestran indicadores de ahorro mayores.

Solución 1: Empieza pequeño.

Si ahorrar para tu jubilación parece desalentador, empieza por un 5% de tu salario bruto. Luego súmale un pequeño porcentaje cada año, o reserva los aumentos de salario.

Problema 2: El crédito no es “real”.

La gente gasta más con tarjeta de crédito que cuando lo hace en efectivo, ya que pospone el “dolor” de pagar. Por la misma razón, se gasta más cuando se visita otro país. Resulta que las divisas extranjeras tienden a lucir como dinero de Monopoly.

Solución 2: Usa dinero en efectivo para las compras del día a día.

Eso sí, considera una tarjeta de crédito para comprar objetos más grandes, como electrodomésticos.

Problema 3: El dinero no se traduce en tiempo.

Todos sabemos cuánto ganamos cada año, pero es más práctico pensar en cuánto dinero ingresamos al día. Un salario de $65,000 dólares al año suena mejor que $178 al día, pero nos ayuda a poner en contexto nuestros gastos.

Solución 3: Compara manzanas con manzanas.

Un objeto de $50 equivale a más de un cuarto de las ganancias diarias de alguien que esté ganando $65,000. ¿Vale la pena esta cena o artículo?

Problema 4: Es difícil llevar un registro.

Mucha gente no es consciente de cuánto dinero gasta cada día, y a menudo el dinero se va en pagos de cosas que no son importantes. Se ha demostrado que llevar un registro de las compras vuelve a la gente más consciente, y automáticamente reduce sus gastos entre un 3 y 5 por ciento.
Es una buena idea empezar a ahorrar desde una edad temprana. Alguien que gane entre $50,000 y $60,000 al año puede ahorrar entre $150 a $200 dólares al mes, lo que a largo plazo sumará una gran cantidad.

Solución 4: Utiliza un programa de software para llevar el registro del dinero durante un mes.

Así sabrás dónde se está yendo el dinero. Si hay artículos o categorías en tu lista que te proporcionen poco placer, re-direcciona este gasto hacia el ahorro


Decisiones hechas con emoción

Responde las siguientes preguntas para saber si estás tomando decisiones emocionales en tus compras:

  • ¿Me proporciona placer?
    Califica la alegría que te generan tus compras en una escala del 1 al 5. Si ves que muchos de tus gastos tienen una calificación baja, es tiempo de pensar en mejores maneras de gastar tu dinero. Es un gran método para ahorrar dinero.
  • ¿Qué recibo a cambio?
    No hay nada de malo en comprar un billete de lotería de vez en cuando, siempre que tengas claro que las probabilidades de ganar son ínfimas. Por lo general, asegúrate de recibir algo positivo a cambio de tu compra.
  • ¿Cuál es el impacto de esperar?
    Ocúpate del hoy. Si eres joven, el tiempo es tu mejor aliado. Las pequeñas cantidades que puedas ahorrar e invertir ahora te pagarán grandes dividendos en el futuro.